
s muy común escuchar que se puede encontrar la felicidad si
realmente se hace lo que se quiere en la vida. Cuando quitamos el barniz social en las personas, aparecen muchas cuyas vidas podrían ser más felices, y muchas otras que han abandonado sus sueños anteriores. Una quería dedicarse a la música y dar conciertos, pero papá cayó enfermo y no había nadie que se encargara de la tienda. Otra había soñado con ir a la facultad de medicina, pero tuvo que dedicarse a enseñar a estudiantes de la escuela secundaria cuando esperaba un bebé y tenía que mantener a la familia. Otra más quería abrir un salón de belleza, pero sus problemas matrimoniales lo impidieron. Un individuo iba a ser piloto de aviones, hasta que se enfrentó con los rigurosos, y en apariencia imposibles, requisitos para los estudios.
¿Qué ambiciones no han desaparecido en la corriente y el infortunio de la vida? ¿Cuántas personas se han conformado con vivir de alguna manera, en vez de llevar una vida en la que pudieran florecer? Demasiadas.
Si todas las dinámicas que forman la vida de una persona se alinearan hacia el logro de un propósito claro y que valiera la pena, estaríamos en la ruta hacia el éxito, muy aparte del progreso personal que se estuviera logrando espiritualmente, mediante la auditación o el entrenamiento de Cienciología.
A menudo se nos conoce y recuerda por lo que hacemos en la vida y fundamentalmente, el thetán es el creador de las cosas. Esto se muestra diariamente en su trabajo, en lo que produce, en cómo se mantiene y cosas por el estilo. Muchos individuos no están satisfechos en este aspecto de su vida, estas actividades no están alineadas para lograr una productividad óptima, lo que causa innumerables complicaciones. El hombre que es improductivo en su trabajo lleva el mal humor a casa, y hace menos placentera su vida en el hogar. Encuentra menos placer en sus ratos de ocio, puede sentir inquietud de perder su trabajo porque la compañía no será capaz de tenerlo para siempre si no contribuye con ella. Su vida sería más valiosa si fuera más productivo en el trabajo. Estaría más contento consigo mismo si pudiera demostrar un nivel de competencia más elevado en sus actividades.
Se puede hacer a una persona competente si se aborda esto directamente y se usa la tecnología que L. Ronald Hubbard desarrolló y puso a nuestra disposición en el Curso Hubbard de Orientación en la Vida.

El Curso de Orientación en la Vida clarifica cada aspecto de la vida de una persona, en forma independiente, por medio de una serie de pasos específicos. El Sr. Hubbard observó que todas las actividades de una persona en la vida se pueden dividir en veintiún compartimientos, en veintiún áreas separadas. El primer paso del curso incluye la inspección minuciosa por parte de la persona de cada una de estas veintiún áreas para obtener un cuadro claro de dónde se encuentra. Después emprende un estudio a conciencia de las ocho dinámicas, poniendo especial atención a su participación personal en cada una. Un proceso especial de auditación le permite inspeccionar con detalle sus dinámicas, con lo que logra una visión más clara de toda su vida.
Una vez que ha hecho lo anterior, la persona tiene ahora un mejor punto de vista. Posee una visión más amplia de su vida, sus dinámicas, la influencia que ha tenido sobre esas dinámicas, sus decisiones con respecto a ellas y la forma en que esto ha contribuido a situarla donde se encuentra. El estudio del curso en sí no podría producir este nivel de conciencia; se necesita auditación. Con ella, la persona logra una visión distinta que nunca había tenido; toda su existencia se pone en orden cuando usa los fundamentos con los que la vida funciona.
Con esta visión mucho más amplia y general, puede comenzar a separar las acciones que propician una mayor supervivencia de aquellas que van contra la supervivencia. Esto implica más auditación que el Sr. Hubbard desarrolló especialmente para el Curso de Orientación en la Vida, la cual tiene como resultado final que la persona comprenda en forma subjetiva y firme lo que ocurre en la vida si las dinámicas dejan de alinearse.
Lo siguiente que el estudiante aprende es la tecnología sobre las consecuencias que tienen las acciones que dañan sus dinámicas y se compromete a localizar y ver todas las trasgresiones que ha tenido en cualquier aspecto de su vida. Esta descarga enorme de acciones dañinas y desgracias del pasado, significa, para muchas personas, realmente el inicio de una nueva vida.
Como el estudiante ya no tiene la atención en puntos de su pasado, está preparado para aprender la manera exacta de mejorar su futuro. Aprende las leyes naturales que gobiernan la existencia y los instrumentos que necesita para detener la decadencia que atrapa a tantas personas.
Aprende después, cómo las diferentes actividades de su vida deben tener como resultado, cada una de ellas, algún uso o valor real. Una persona que no tiene propósito verdadero en la vida o que no hace o produce nada de valor, se sentirá infeliz; la actividad de cada aspecto de su vida debe dar como resultado, un producto específico.
Su profesión, por ejemplo, tiene como resultado un producto que fomenta la supervivencia de la persona; si produce algo o presta algún servicio, el dinero que recibe por eso le sirve para sostenerse. El establecimiento y mantenimiento de los locales donde vive, dan como resultado un producto completamente diferente, pero este también promueve un aspecto diferente de su supervivencia. Una casa cómoda y limpia es un lugar placentero para vivir y es de hecho, un producto valioso, en sí. De la misma manera, cada actividad en la vida de toda persona tiene un producto; de acuerdo a lo bueno que este sea, ayuda o inhibe su éxito y su supervivencia.

El paso final del curso orienta plenamente a la persona hacia su producto principal en la vida; le muestra cómo este se ajusta al resto de sus dinámicas; y le lleva a ver con claridad lo que necesita hacer para producirlo de manera viable. Este es un adelanto importante, ya que da como resultado que la persona sea causativa, competente y productiva en la vida.
Al lograr esta capacidad, la vida del individuo realmente se pone en orden y él ve con claridad a donde se dirige, armado con los instrumentos que aseguran que llegue.
La persona que está orientada en la vida experimenta una sensación muy agradable.
En la vida hay muchas fuerzas en funcionamiento que nos empujan en una u otra dirección. Estas fuerzas nos atrapan, arrastran, nos cubren por completo y nos hacen a un lado.
La nueva alternativa que el Curso de Orientación en la Vida nos brinda, es poner nuestra propia vida en una perspectiva clara y bajo control, teniendo certeza en las leyes de la vida y sabiendo lo que estamos haciendo para llevar adelante nuestros propios propósitos.
En el Curso de Orientación en la Vida, el propósito, la moral, la satisfacción y la felicidad están a la vista.
Un análisis honesto de la vida de otras personas, en general revela que muchas no llevan la existencia que les gustaría, sino que la siguen de la forma en que "tiene que ser", por una u otra razón. L. Ronald Hubbard desarrolló el Curso de Orientación en la Vida para ayudar a las personas a comprender mejor hacia dónde iban en la vida y para ayudarlas a hacer esta, algo más satisfactorio.
El Curso de Orientación en la Vida es una ruta para entrar a la actividad de la vida. Con el conocimiento que se encuentra en este curso, las ganancias espirituales que se logran con los demás aspectos de Scientology pueden incrementarse en gran medida.





