
El Sr. Hubbard escribió: "Salve a los niños, y salvará a la nación". Aún así la sociedad de hoy, no sólo ha ignorado tristemente a los niños, sino incluso, donde se hacen esfuerzos por ayudar, con demasiada frecuencia no se llega a nada, ya que se carece de un conocimiento real y práctico.
Preocupado durante mucho tiempo por el bienestar futuro del hombre, L. Ronald Hubbard desarrolló decenas de técnicas para mejorar el bienestar del niño. Como orientación básica, el Sr. Hubbard señala que el niño no es un enfant terrible al que se debe moldear o domar a la fuerza, para que algún día llegue a comportarse como un adulto responsable. Por el contrario, el niño tiene que ser visto como lo que es: un individuo completamente consciente, en un cuerpo que no ha alcanzado su crecimiento total. El cienciólogo, al reconocer que lo que se aplica al comportamiento de un adulto también se aplica al de un niño, puede utilizar, para ayudar a los niños, los mismos medios que emplea para ayudar a los adultos.
Al niño enfermo o lesionado, y hasta a los bebés, se les puede hacer Ayudas Táctiles. El joven estudiante que sufre por causa de sus estudios encontrará alivio mediante la aplicación de la tecnología de estudio de L. Ronald Hubbard. El estudiante que no puede llevarse bien con sus amigos puede resolver el asunto de inmediato con las destrezas de comunicación que aprende en un curso planeado específicamente para él. Y hasta niños muy pequeños pueden recibir auditación.
Al poseer todas estas herramientas y muchas más, el cienciólogo está bien provisto para dar consejo a los padres y ayudar a sus hijos a crecer felices, seguros y capaces; reconoce que a menudo el niño es maravillosamente cuerdo, que sus valores y sentido de la realidad son extremadamente agudos; y si los adultos a su alrededor refrenaran sus intentos de manejarlo y adaptarlo a su imagen, se convertiría en un excelente y próspero ser humano.





