
urante mucho tiempo, la función de una iglesia ha sido
proporcionar dirección y socorro a sus feligreses en tiempos de
necesidad. De hecho, más allá de los asuntos
estrictamente espirituales, la iglesia ha visto, por tradición,
que su misión es la de aliviar el sufrimiento temporal,
proporcionando ayuda donde se requiere e infundiendo dignidad en los
momentos cruciales de cambio de nuestras vidas.
La pérdida de un ser amado, la enfermedad de un familiar, las dificultades matrimoniales, las disputas familiares, y otros temas semejantes, constituyen los momentos en los que un individuo busca guía, amparo o consuelo en su iglesia; los fieles también acuden a ella para matrimonios, bautizos y servicios fúnebres. El Capellán de Scientology lleva a cabo todos los servicios mencionados antes, pero su función primaria es ayudar a resolver los problemas cotidianos que pueden ocasionalmente impedir que un cienciólogo suba por El Puente. Cada iglesia tiene un Capellán, que está bien provisto con diversos recursos para ayudar a resolver dichas situaciones molestas. Bien sea que trate con alguien que experimentó la pérdida de un ser amado, un esposo o esposa desilusionados, o que ayude a los cienciólogos a superar las barreras que encuentren a lo largo de su ruta a la libertad, su puerta siempre está abierta.





