
Por lo general, los sermones dominicales giran en torno a los puntos primordiales de la filosofía de Scientology, lo que incluye la idea de que una persona no es un cuerpo o una mente, sino un ser espiritual. En otros sermones se trata cualquiera de las ocho dinámicas, los Axiomas o los códigos de Scientology. El Capellán se da cabal cuenta de que sus sermones, basados en las verdades fundamentales de la filosofía del Sr. Hubbard, si bien hacen mucho por alentar y revitalizar a los cienciólogos, también ofrecen esperanza al visitante recién llegado, agobiado por la vida y el trabajo diario.
Es tradicional que toda la labor del ministro de Scientology esté encaminada a ayudar a las personas inseguras, a las desposeídas y a las afligidas. Sin embargo, lo que no es tradicional es que él puede ofrecer no sólo compasión y misericordia sino algo más que está basado en el sentido común y la fe. Con los instrumentos que L. Ronald Hubbard proporcionó, en verdad puede mejorar condiciones.





